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Agricultura sin venenos


 


Pero su gran pericia, fue  diseñar un complejo arsenal capaz de acabar con los insectos, hongos y virus que la introducción de macro-cultivos con especies no adaptadas, había producido.

Lo único sostenible de todo aquello era  y es: el ansia por la obtención del máximo beneficio con el mínimo coste, y el desprecio total por la vida, incluyendo a la humana.

Si alguien duda de ello sólo tiene que dar un vistazo a los alimentos transgénicos, a su ética y a su filosofía, pero sobre todo a sus defensores...


  No fue así, y la agricultura "ecológica" nació oficialmente en el estado Español como la maniatada hija pobre del Ministerio de Agricultura. En el resto de Europa, la agricultura biológica, fue oficialmente instituida por la presión de productores y consumidores. En España fue tan sólo un control administrativo. Si afirmamos esto de manera tan categórica, es porque tuvimos la "suerte" de conocer personalmente al primer vicepresidente del CRAE, y de realizar una de las primeras "transformaciones" de convencional a ecológico que se realizaron en España. Entonces se nos decía que lo prioritario era meter a cuant@s más productores y productoras mejor, que después ya echaríamos a l@s "mal@s". Poco después empezarían a trascender fraudes tan grandes como los de las exportaciones de naranjas a Alemania, que tanto daño hicieron. También conocimos a los veedores -inspectores- del CRAE, esos mismos que nos decían que no tenían presupuesto para hacer análisis. Esta situación se ha prolongado durante demasiados  años, y en Comunidades como la Valenciana, todavía perdura. Nadie ha dimitido por no disponer de los medios necesarios para cumplir con tan importante cometido.
Hace no muchos años, quienes denunciábamos este abuso, éramos tachados de descerebrados ecologistas. Hoy en día  esos mismos son los que nos hablan de "globalización" y "sostenibilidad".
Mucho cuidado con ell@s.

Nosotr@s fuimos de los productores y transformadores que nos enfrentamos a la Administración.  A sus denuncias por utilizar "sin autorización" el término de biológico, respondimos con la imaginación: agricultura sin venenos y energías renovables.
Durante más de 22 años, nos hemos dado a conocer como de l@s más estrict@s en el control de la producción y transformación biológica. Por eso nuestro aval siempre ha sido nuestra seriedad y nuestro buen hacer. Siempre hemos trabajado por convicción y no por imposición de nadie.

Las personas que os acercan nuestros productos desde un mostrador (ya sea el de un herbolario o el de una asociación) pueden dar buena cuenta de ello.
A finales de  los 80 vivimos como el gobierno de turno lanzaba la creación del CRAE  (Consejo Regulador para la Agricultura Ecológica), en un intento por controlar un nuevo sector de producción agrícola, que prometía grandes dividendos. Ese era su único interés y no el de garantizar la calidad sobre los alimentos producidos bajo la denominación protegida; de otro modo, la hubiera dotado con los medios económicos necesarios para poder "trabajar".

"A ún esperamos un organismo de control que realmente garantice la calidad biológica de los procesos de producción y transformación de los alimentos. Nuestra desconfianza en la gestión de algunos de los actuales consejos de regulación de la agricultura ecológica, nos lleva, de momento, a prescindir de ellos."

©2014 Molino del Villar, agricultura sin venenos y energías renovables
En los 80, aprendimos que había otra forma de cultivar  además de la llamada convencional. Se distinguía fundamentalmente en cómo se  relacionaba con la tierra y con todo lo que sobre ella crecía : animales y plantas. Se llamaba agricultura biológica . De alguna manera era una vuelta a la tradicional, en el punto en que ésta sólo utilizaba abonos orgánicos, semillas locales adaptadas y algún efectivo remedio casero cuando bicho u hongo se iba de varas.

Hubo un momento, en que esta agricultura -la tradicional- fue rápida y hábilmente sustituida por la macro-ambiciosa "convencional". Se diferenciaba esta fundamentalmente, por utilizar abonos sintetizados químicamente por la boyante gran Industria química, en vez de la basura de los animales. Usaba variedades hibridadas por grandes laboratorios que casualmente eran los mismos que vendían los abonos "químicos".
Sistemas Participativos de Garantía:
otra forma de certificación ecológica basada en la confianza
Documento de interés:

Sistemas de Participativos de Garantía. Visión Compartida, Ideales Compartidos. IFOAM
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