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Energías Renovables


 
Las energías "limpias" son el futuro, o no habrá futuro, porque nuestro prestado planeta, no admitirá por mucho más tiempo tanta y tanta -digamos- "suciedad".

  Sin embargo creemos que la solución no pasa por centralizar fuentes que por naturaleza son descentralizadas. En buena medida, la mala prensa que tienen las renovables como alternativa, es debido a ello: Si se centraliza su producción, baja enormemente su rendimiento por las perdidas en transformación y transporte. Es más lógico diversificarla y aprovecharla a escala humana alli donde se produce. La Naturaleza, además de regalarnos la vida, nos rodea de recursos para hacerla posible "a nuestra manera", y nos da la capacidad de poderlos aprovechar. No los malgastemos!

Y eso es lo que al final después de 23 años hemos conseguido en el Molino del Villar: apovechar las energías renovables para producir el 100% de la energía electrica que consumimos.

Podríamos realizar la misma actividad en una ciudad.  Hacienda se llevaría lo mismo que ahora y nosotr@s tendríamos menos sobre-costes añadidos por estar en una isla de piedra lejos de todo. Pero es aquí donde queremos vivir, y es así como queremos seguir haciéndolo.
 

En su día descartamos el burro como medio de transporte, y nos abrazamos sin demasiada vergüenza al automóvil. Después de esa concesión decidimos, que había que hacer lo posible por aprovechar al máximo las energías renovables y optimizar la energía eléctrica producida y consumida. 

En la construcción, diseñamos los edificios orientados al Sur con grandes tragaluces y ventanales que dejasen entrar al Sol. A las paredes y techos les dimos un acabado de color blanco para reflejar la luz natural y artificial.

©2014 Molino del Villar, agricultura sin venenos y energías renovables
Más que producir muchas calorías o kilovatios, se trata de que no se pierdan, y de que su uso sea eficiente y lo más racional posible
La cubierta la realizamos con teja moruna , arcilla expandida y  una cámara de aire ventilada. L a  carpintería de madera y con doble cristal . L os accesos al exterior,  cortados por  vestíbulos a modo de doble puerta para así evitar la entrada de aire frío a las zonas de trabajo.  T odo ello rematado con unos muros de piedra de más de 50cm de espesor más una cámara de aire como aislamiento interior en el obrador, y el resto con 35cm entre piedra y muro de termo-arcilla. C on  -14ºC en el exterior, en el interior sin calefacción, la temperatura  no desciende por debajo  de +9ºC!.  En invierno la catalítica de la abuela es suficiente para subir la temperatura en el obrador a los 27ºC necesarios para que fermente la masa. 
El horno, auto construido, es de leña de caldeo directo: la leña se quema en la misma cámara donde se cocerá el pan. Con más de 4.000kg de ladrillo y arcilla refractaria, después de sucesivas capas de diferentes aislantes, conseguimos elevar la temperatura hasta los 600ºC. Con aproximadamente 60kg de biomasa y después de haber reposado más de 12horas, es capaz de cocer más de 300 panes de 600grs cada uno! 
En las máquinas, utilizamos motores de una potencia muy inferior a los originales, solucionando el arranque en carga con el acoplamiento de condensadores de arranque y variadores de frecuencia. Dos de esos motores, son  reciclados de viejas lavadoras.
Para elevar el agua de manantial a los depósitos de consumo, en vez de una bomba eléctrica o  de motor de explosión,  disponemos de un ariete hidráulico auto construido, que sube el agua a más de 35 metros de altura con el único consumo de agua como combustible.
Seis metros cuadrados de placas solares fotovoltaicas montadas sobre un seguidor solar auto-construido producen una parte de la energía eléctrica consumida.  
Otra, la genera una micro- turbina hidráulica,
y el resto, un pequeño pero eficiente aerogenerador.
Murfi tenía razón, así que como las cosas no siempre funcionaran como se espera, para emergencias disponemos de un grupo electrógeno. Eso sí, para reducir su impacto acústico, está perfectamente insonorizado.
A este punto hemos llegado gradualmente durante estos 22 años . Para nosotr@s ha sido algo prioritario, una constante. Gracias a nuestro empeño, en enero de 2006 hemos conseguido producir toda la energía eléctrica que consumimos. 




Agradecemos enormemente la colaboración y ayuda prestada por Klass, Jaume Domingo, Samuel, Moises, Mingo y Javier.
En aragonés, a los barrancos se le llama "clamores". Es fácil adivinar de dónde les viene el nombre, y más fácil aún responderse por qué han enmudecido tantos barrancos.
Al nuestro -El Centenar- casi no se le oye... pero con cuatro gotas nada más, se encabrita y galopa hacia el mar...
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